Finanzas

Diferencias entre CRS y FATCA para inversores

Dos carpetas de documentos financieros sobre una mesa de reuniones, una frente a otra, para ilustrar las diferencias entre CRS y FATCA

Las diferencias entre CRS y FATCA importan más de lo que parece, porque definen quién recibe tus datos bancarios y con qué consecuencias. Los dos regímenes obligan a los bancos internacionales a identificar a sus clientes y a reportar saldos y rentas, pero nacieron de lógicas distintas: FATCA es una ley de Estados Unidos aprobada en 2010 y CRS es el estándar multilateral que la OCDE aprobó en 2014 con el respaldo del G20.

Para un inversor con patrimonio en varios países, la pregunta útil es cuál de los dos lo alcanza, o si lo alcanzan ambos. Esa respuesta depende de su residencia fiscal, de su nacionalidad y de cómo tiene organizados sus activos.

CRS: el estándar multilateral de la OCDE

El CRS funciona por residencia fiscal. Un banco en un país adherido identifica a los clientes que residen en otra jurisdicción y envía sus datos a la autoridad local, que los intercambia con la del país de residencia. Es recíproco: cada país manda y recibe.

Más de cien jurisdicciones ya intercambian información bajo este estándar. Una ausencia notoria es la de Estados Unidos, que no adoptó el CRS y mantiene su propio sistema.

El alcance es amplio. Entran las cuentas de depósito, las de custodia de valores, ciertos seguros con componente de ahorro y las participaciones en algunos vehículos de inversión. Cuando la titular es una sociedad pasiva, el reporte llega hasta las personas físicas que la controlan, de modo que interponer una entidad no cambia el destino de la información.

FATCA: la ley estadounidense con alcance global

FATCA mira la condición de persona estadounidense, que incluye a los ciudadanos aunque vivan fuera del país. Obliga a las entidades financieras extranjeras a identificar a esos clientes y a informar al IRS, ya sea registrándose directamente o cumpliendo el acuerdo intergubernamental vigente en su país.

El incentivo para cumplir es fuerte. La entidad que no se registra ni acepta informar sufre una retención del 30% sobre determinados pagos de fuente estadounidense, un costo difícil de asumir para un banco con inversiones en ese mercado. El efecto de esta transparencia sobre la rentabilidad neta se ve con claridad en este repaso de errores de planificación que erosionan el rendimiento de las inversiones en el exterior.

Diferencias entre CRS y FATCA en la práctica

AspectoCRSFATCA
OrigenOCDE, 2014Ley de Estados Unidos, 2010
CriterioResidencia fiscalCiudadanía o residencia estadounidense
Destino de los datosAutoridad del país de residenciaIRS
ReciprocidadMultilateralSin reciprocidad plena
Presión sobre el bancoSanciones localesRetención del 30%

En la operativa diaria los formularios se parecen tanto que algunos bancos usan una sola autocertificación que sirve para los dos regímenes.

Qué pasa cuando te alcanzan los dos

Un ciudadano estadounidense que reside en Uruguay o en España con cuentas en un tercer país puede quedar informado por ambas vías. El CRS lleva sus datos al fisco de su residencia y FATCA los lleva al IRS. Por eso necesita coordinar dos declaraciones con la misma base de información, y cualquier diferencia entre ellas queda a la vista de ambas administraciones.

Para quien no tiene vínculo con Estados Unidos, FATCA suele limitarse a firmar el formulario que confirma esa situación.

Un caso delicado es el de quien nació en Estados Unidos durante una estadía de sus padres y nunca vivió allí. El lugar de nacimiento es uno de los indicios que el banco revisa, así que lo detecta en el pasaporte y pide documentación para confirmar o descartar la condición de persona estadounidense. Reunir esos papeles lleva tiempo, así que conviene empezar antes de abrir una cuenta nueva o mover inversiones.

Cuándo conviene revisar cada régimen

  • Al cambiar de residencia fiscal: el CRS reacciona a ese dato.
  • Al obtener la ciudadanía estadounidense o la residencia permanente en Estados Unidos: entra en juego FATCA.
  • Al constituir una sociedad o un fideicomiso: ambos regímenes miran a las personas que lo controlan.

En cada uno de esos momentos cambia el perfil que el banco tiene de ti y, con él, el destino de tus datos. Una mudanza de Buenos Aires a Montevideo, por ejemplo, traslada el reporte CRS de un fisco a otro aunque las cuentas sigan en el mismo banco del exterior. Revisar esto antes de mover el dinero cuesta mucho menos que corregir una declaración cuando el intercambio ya ocurrió.

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