Gastronomía y Restaurantes

Restaurantes imperdibles en Punta del Este: 8 mesas

Mesa con pescado a la parrilla y copas de vino al atardecer, frente al mar, en uno de los restaurantes imperdibles en Punta del Este

Entre los restaurantes imperdibles en Punta del Este hay ocho que vale la pena visitar, repartidos entre la Península, la Playa Mansa y José Ignacio. Si tenés una sola noche, reservá en Lo de Tere, en el puerto, donde la cocina gira alrededor de la pesca del Atlántico y de las lagunas del Este. Si podés salir de la ciudad, la otra mesa que no conviene saltear es La Huella, sobre la Playa Brava.

Partimos de una selección más amplia de restaurantes imperdibles del Este y nos quedamos con ocho. Cuatro son para cenar con tiempo y buen vino. Los otros cuatro son paradores y mesas al aire libre, para ir de día o cuando baja el sol.

Cómo elegir dónde comer

Lo primero es la zona en la que te alojás. Cenar en José Ignacio supone volver de noche por la ruta, y eso pesa si dormís en la Península o en la Mansa y pensás pedir vino.

Después viene el tipo de salida que buscás:

  • Una cena larga, con buena carta de vinos: Lo de Tere, La Bourgogne o St. Tropez.
  • Un almuerzo o un atardecer frente al agua: OVO Beach o I’marangatú, los dos sobre la Mansa.
  • Fuego, velas y aire libre: Marismo o La Huella, en José Ignacio.

Fuera de temporada alta, confirmá qué días abre cada lugar antes de armar el plan.

Restaurantes imperdibles en Punta del Este para cenar

1. Lo de Tere

Está en la Rambla del Puerto, esquina Calle 21, con vista a la Isla Gorriti y a la bahía de la Mansa. Es un clásico con más de dos décadas en la Península. Lo lleva la familia Marfetán, que combina pesca y frutos de mar con carnes uruguayas. El menú degustación se encarga con 24 horas de aviso.

2. La Bourgogne

El chef Jean-Paul Bondoux armó acá un rincón de su Borgoña natal, rodeado de jardín, en Avenida Pedragosa Sierra y Avenida del Mar. La cocina es francesa clásica, con productos de su propia finca, y la tienda vende brioches, cruasanes y quesos franceses.

3. Cuatro Mares

Queda en la Península, cerca del faro. El chef Gastón Yelicich cambia la carta todos los días según lo que consigue, con una cocina enfocada en el mar, y desde la barra de la cocina se lo ve trabajar de cerca.

4. St. Tropez

Es el restaurante italiano de Enjoy Punta del Este, en la Parada 4 de la Mansa. Hace pastas caseras y risottos con influencia mediterránea, en un salón sobrio y elegante, y tiene una cava con más de 1.500 etiquetas. Los días de apertura se consultan con el resort.

Paradores y mesas al aire libre

5. OVO Beach

El restaurante de playa de Enjoy está frente al mar y funciona todo el año. Su carta mezcla platos tradicionales con tragos de autor para el mediodía, el atardecer y la noche, y sirve para almorzar o para una última copa.

6. I’marangatú

Es un parador de la Parada 7 de la Mansa, con menú de playa desde la mañana hasta la noche: pastas artesanales, tiraditos de pescado y mariscos a la plancha. Su terraza es un clásico para tomar un trago de autor mientras el sol cae sobre la bahía.

7. Marismo

Está en José Ignacio, sobre la Ruta 10, escondido entre pinos. Se cena al aire libre, entre velas y brasas, porque el chef Federico Desseno cocina en horno de barro y en parrilla, donde asa entero el pescado del día. La provoleta es el plato que no conviene saltear.

8. La Huella

Empezó como una cabaña sobre la Playa Brava de José Ignacio y hoy es uno de los paradores más emblemáticos de Uruguay, con cocina de mar, tierra y fuego. Pedí el pescado a la parrilla y dejá lugar para el volcán de dulce de leche.

Qué revisar antes de reservar

En temporada alta, Marismo y La Huella se reservan con bastante tiempo, y en La Huella puede hacer falta pedir mesa con semanas de anticipación. Antes de cerrar el plan, revisá tres cosas:

  • Los días de apertura de St. Tropez.
  • El aviso de un día para el menú degustación de Lo de Tere.
  • Cómo volvés a tu alojamiento si cenás en José Ignacio.

Para un primer viaje, combiná una noche en la Península con una salida a José Ignacio, y dejá la Mansa para el atardecer.

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